Le llamé a alguien que me había intentado sacar de casa y fuimos a un lugar en espera de encontrarme con muchas personas y mucho ruido, para ahuyentar mis pensamientos.
Lo que estaba siendo un día despejado, tranquilo y hermoso, se transformó al mirar a ese extraño del cual se el nombre, CURP, edad, signo zodiacal, color favorito, comida que odia, pasatiempo, música y hasta alergias.
Así fue como decidí ser la persona que debía ser y alejarme, ya no vimos a las capibaras, pero vimos que a nuestra edad debemos hacer lo posible por dañar lo menos posible a los otros con nuestra presencia y hacerlos felices con la ausencia.
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