Entonces, desde mi "tabique", como dicen mis cercanos, he tomado la decisión unilateral de hacer un cambio que modificará todo el ambiente laboral y personal.
Partiendo de la necesidad de paz mental, de corazón tranquilo y cuerpo en armonía, me he decidido a dejar de seguirte, dejar de esperarte, dejar de pensarte, dejar de incluirte y dejar de preocuparme y ocuparme de ti.
Dijiste que cerraste todas las puertas para solo abrir una y no lo había entendido, sólo se que deseo tu bienestar partiendo del amor.
Hoy yo cierro tu puerta, con la misma crueldad con la que tú cerraste la mía. No me despido de ti, porque no le veo el caso, no veo ninguna necesidad de expresarte mis emociones cuando mil y un veces me demuestras lo poco que te importa, hasta las llamadas solo son lo que tú quieres decir y jamás me escuchas.
Desde mi entender hacia la ternura, la ternura radical, la otredad, la empatía y el respeto,
Agradezco a la vida que se empeña, como tú mismo lo dijiste, en mostrarme que sí y que no y se hoy que tú eres un no. Estoy muy feliz de verte decidir desde el amor, la deconstrucción y la confianza, pero en esa ecuación yo no soy un factor.
Me despido de ti y sin dolor, aunque te quiero más que antes, gracias por tantas cosas, especialmente por permitirme aprender de mi contigo.
Adiós.
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